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Año de 1500.

En tiempos del Papa Alejandro VI, la Hermandad del Traspaso de Nuestra Señora, tal como era conocida en tiempos a la Hermandad del Gran Poder, queda agregada a la Basilica de San Juan de Letrán, de Roma, para el goce de sus gracias e indulgencias.



.*Ntra. Sra. del Mayor Dolor y Traspaso, de la Hermandad del Gran Poder.



En este mismo año existen testimonios de la intercesión milagrosa de la Virgen de la Hiniesta Gloriosa en la curación del noble caballero D. Francisco Enríquez de Ribera, que había contraído el mal de la lepra. En acción de gracias, dicho caballero donó a la Hermandad joyas, ropas para la Virgen, cálices, dalmáticas y otros enseres para la celebración de sus cultos, así como la institución de ocho capellanías de misas a celebrar en honor de la Stma. Virgen.

Año de 1499

En este año, último del siglo XV, el caballero D. Juan de Monsalves, nieto de Mosén Per de Tous (quien descubrió en 1380 la Imagen gloriosa de la Virgen de la Hiniesta) donó a la Hermandad la generosa cantidad económica de doce mil maravedíes.

Año de 1480

En este año se cumplía el primer centenario del hallazgo de la gloriosa Virgen de la Hiniesta en tierras catalanas. Su Hermandad, en este año, recibió la donación de unas casas ubicadas a espaldas del sagrario de la Iglesia de San Marcos, pertenecientes al clérigo Luis Alfonso, Beneficiado de Cuartos. La Hermandad las destinó como hospital bajo el título de Ntra. Sra. de la Hiniesta. Estaba ubicado en la esquina de la calle Rascaviejas (actual calle Hiniesta) frente al Convento de Santa Isabel. Una vez que se inauguró este edificio benéfico, la Hermandad se trasladó desde San Julián a su capilla, aunque cada 7 de septiembre se organizaba una procesión de gloria hasta el templo de San Julián, para lo cual se engalanaba todo el barrio, manteniendo así siempre vivos los lazos de unión con dicho templo.


Por otra parte, consta que en 1480 es fundada una nueva Hermandad en la collación de Omnium Sanctorum, bajo el título de Santo Cristo de la Sangre, San Juan Bautista y Nuestra Señora de la Candelaria, con sede en el Hospital de San Antonio. Sus reglas fueron aprobadas el 22 de enero de este año y en ellas se estipulaba su procesión de penitencia en la tarde del Jueves Santo. Las mismas hacían hincapié en los hermanos de luz y de sangre, prohibiendoles a estos últimos que pudieran practicar mortificación alguna si contaban con más de 45 años de edad o tuviesen algún otro impedimento. Los hermanos de luz, por su parte, no podían ecceder de la mitad de los hermanos de sangre. Sus reglas señalaban la celebración de un cabildo el Domingo de Ramos para concretar la organización de la procesión el Jueves Santo. Los alcaldes, diputados y mayordomos debían situarse entre los hermanos de luz y los de sangre, y señalaba a los hermanos encargados de preparar las grandes vasijas destinadas al lavatorio de las heridas tras el acto de la penitencia. Al mismo tiempo, se había de celebrar una procesión de gloria el Domingo de Resurrección "día en que se ha de sacar a Nuestro Señor Jesucristo y a la imagen de Nuestra Señora vestida de alegría". Sin embargo, tremendamente curioso era lo que exponía el capítulo 14, pues se prohibía el ingreso en la Hermandad a todas aquellas mujeres que mantuvieran una vida indigna o fuesen de raza negra, mulata, judía, india o árabe. No menos curioso suponía que la autoridad eclesiástica aprobase dichas reglas. Sin duda, este es un claro ejemplo de la sociedad sevillana en el año 1480. A esta Hermandad perteneció el gremio de sederos y hay que indicar que otros analistas situan la fundación de esta Hermandad en el Hospital de San Antonio de Abad y no en la collación de Omnium Sanctorum.


En septiembre de este año, dos de los primeros inquisidores, Miguel de Morillo y Juan de San Martín, llegan a Sevilla en busca de herejes y establecen en el antiguo Convento dominico de San Pablo su primera sede. Sus pesquisas descubren a un grupo de criptojudíos (ocultistas judíos) liderado por Diego de Susán. Serían acusados de herejía, siendo procesados y ejecutados, como veremos, al año siguiente.


*Los Reyes Católicos junto a su confesor, el dominico Tomás de Torquemada, que fue uno de los brazos fuertes para que la Inquisición fuera creada en nuestro pais.

Año de 1412

La devoción por la gloriosa Imagen de la Virgen de la Hiniesta fue en constante aumento desde su aparición y llegada a Sevilla en el año 1380. De tal manera, en este año nace alrededor de la legendaria Imagen mariana una Hermandad de luz formada por personas nobles y principales de la ciudad. Esta Corporación sería origen de la actual Cofradía de la Hiniesta.



*La antigua efigie de la Virgen de la Hiniesta gloriosa aparece aquí ataviada con vestiduras naturales. La bendita Imagen desaparecería en el incendio intencionado de su templo en el año 1932.

Año de 1380



Consta ya de la existencia en este año del Humilladero de la Cruz del Campo, que con el paso de los años se convertirá en un centro neuralgico de peregrinaje local.


De esta forma, en 1380 queda erigida una Hermandad en torno al Santo Cristo de San Agustín, que contemplaba el acto penitencial con una copia de esta Imagen, al Humilladero de la Cruz del Campo, estableciendo su procesión en la jornada del Viernes Santo a las tres de la tarde, en recuerdo del día y hora en que Jesucristo expiró. La Imagen que llevaban estas personas piadosas se trataba de un Crucifijo de estilo gótico, de 1,65 metros de alto y con su melena y sudarios naturales. Esta es la primera noticia que tenemos acerca de la incorporación de una Imagen al cortejo procesional.


Nos encontramos en el último cuarto del siglo XIV. Es un tiempo en los que una gran diversidad de hechos prodigiosos serán entendidos por el pueblo como verdaderos milagros o indicaciones divinas. Igual que una epidemia o un tiempo de sequía podía entenderse como un castigo del Todopoderoso, otros sucesos muchos más benignos se consideraban auténticos milagros que estimulaban sobremanera la religiosidad de las gentes.


Así, en este año, se coloca la leyenda de la Virgen gloriosa de la Hiniesta, la cual dice que estando de cacería en montes de Cataluña el noble caballero Mosén Per de Tous, halló entre unos arbustos de hojas amargas llamadas "giniestas", una imagen de la Virgen con una inscripción que decía "Soy de Sevilla, de una iglesia que está junto a la Puerta de Córdoba". El buen caballero, maravillado ante tan hermoso hallazgo, cumpliendo el mandato de aquella incripción, viajó hasta Sevilla y devolvió a la ciudad la Imagen que había descubierto, celebrándose con sumo júbilo su llegada a la capital hispalense. Para ello, el Cabildo catedralicio consagró un Octavario en honor de la Virgen, a cuyo termino el mismo Per de Tous colocó la Imagen bendita en la capilla que él había mandado levantar en el interior de la Iglesia de San Julián, en la cabecera de la nave del Evangelio, para que pudiera ser venerada por todo el pueblo de Sevilla.


Por otra parte, sabemos que algunos historiadores de nuestras Cofradías colocan hacia este año los antecedentes más antiguos de la sevillana Hermandad de la Vera Cruz. Quede constancia de ello. Otros estiman que su principio fue en el año 1448.